

Las personas en situación de discapacidad que utilizan sillas de ruedas eléctricas presentan una autonomía limitada, con un máximo aproximado de 5 horas de uso continuo hasta el agotamiento de la batería. Estas sillas alcanzan una autonomía de entre 20 y 30 km, a una velocidad máxima de 6 km/h, y requieren entre 6 y 10 horas de conexión a la red eléctrica para su recarga. Esta situación genera una alta dependencia de tomas eléctricas, incrementa los costos de electricidad, reduce la autonomía efectiva y afecta la calidad de vida de las personas usuarias.
La iniciativa propone implementar un sistema fotovoltaico de pequeña escala que permita la carga de la batería de la silla de ruedas eléctrica, manteniendo un nivel de carga constante y extendiendo su vida útil. Con ello, se busca aumentar la distancia de autonomía, disminuir la dependencia de la corriente eléctrica domiciliaria, reducir costos asociados al consumo eléctrico y facilitar que la persona pueda realizar más actividades fuera de su hogar, mejorando su autonomía y calidad de vida.